5. El Napoleón del crimen


¿Me echabas de menos?


James "Jim" Moriarty era el único "criminal consultor" del mundo; un marcado contraste con su némesis, Sherlock Holmes, que se posiciona como el único "detective consultor" del mundo. Ambos son personajes muy parecidos en el sentido de que poseen un gran intelecto, pero mientras que Sherlock Holmes lo pone al servicio de la sociedad, Moriarty disfruta creando caos.

En muchas ocasiones, Moriarty ni siquiera causa problemas por dinero, sino por el mero disfrute de hacerlo: es un maestro del crimen, razón por la que Sherlock le llama "el Napoleón del crimen". Moriarty no está solo, sino que cuenta con una serie de espías o de subalternos, que forman una intrincada red que conoce perfectamente y que emplea para llevar a término sus objetivos; es meticuloso, no tiene escrúpulos y nunca deja cabos sueltos. En mi opinión , Moriarty tiene un fuerte deseo de autodestrucción, que se culmina cuando se suicida, pero eso se debe a que su vida no tiene sentido sino es para causar problemas, y en ese caso la mejor forma de hacerlo era acabando con su propia vida.

Moriarty y Sherlock son dos caras de la misma moneda, en el sentido de que, si bien la existencia de uno hace indispensable la del otro (Moriarty es el único rival, quizás a excepción de Irene, que está a la altura de Sherlock), pero tampoco pueden coexistir, ya que son radicalmente opuestos.


Moriarty marca a Sherlock en su subconsciente: es una bestia encadenada dentro de él, y en cierto modo es el camello que le da a Sherlock su suministro de droga en forma de crimen. A mi, personalmente, me atrae mucho la noción de un personaje como Moriarty, ya que su visión enrevesada de la realidad, y su capacidad intelectual para desatar el caos con solamente tocar un hilo de su intrincada tela, son un gran atractivo.

Os dejo algunas citas de este personaje:

Sherlock: Ha muerto gente.
Moriarty: Todo el mundo ¡SE MUERE!

Moriarty: ¿Sabes lo que te va a pasar si no me dejas en paz, Sherlock? ¿Lo sabes?
Sherlock: A ver si lo adivino, me matarás.
Moriarty: ¿Matarte? No, no seas soso, algún día te mataré, pero no tengo ninguna prisa. Lo reservo para una ocasión especial, no no no no no. Si no dejas de fisgonear, te destrozaré. Quemaré... tú... ¡corazón!

Moriarty:
 Oh... ¿crees que puedes hacerme revocar la órden? ¿Crees que puedes obligarme?
Sherlock: Sí. Y tú también.
Moriarty: Sherlock, ni tu hermano mayor ni la Vírgen Santísima podrían obligarme a hacer nada que no quisiera.
Sherlock: Pero yo no soy mi hermano, recuerda. Soy tú. Dispuesto a todo. Dispuesto a arder. Dispuesto a hacer lo que no hace la gente normal. ¿Quieres que nos demos la mano en el infierno? No te defraudaré.
Moriarty: No, pura palabrería. Nah, eres vulgar. Eres vulgar, estás del lado de los ángeles.
Sherlock: Oh, puede que esté del lado de los ángeles... pero no pienses ni por un segundo que yo soy uno de ellos.
Moriarty: No. No lo eres. Lo veo. No eres vulgar. No. Eres yo. ¡Eres yo! Gracias, Sherlock Holmes. Gracias. De corazón. Mientras siga vivo puedes salvar a tus amigos. Tienes una salida. Te deseo buena suerte. (saca una pistola y se pega un tiro en la cabeza)


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